La Atalaya del Infante Don Enrique es un vestigio histórico de gran relevancia junto al Castillo de Tíscar. Su función era la de vigilar el movimiento de tropas en el camino del reino nazarí de Granada en la época de la Reconquista. Es una construcción cristiana que se levanta sobre una altitud de 1.183 metros sobre el nivel del mar; mandada construir hacia el siglo XIII por el infante Don Enrique, hijo de Fernando III el Santo y hermano de Alfonso X el sabio. Es de sección circular, construida con aparejo de mampostería regular y sillarejo, pudiendo acceder a su interior a través de un hueco situado a 3.50 metros del suelo, hoy día accesible gracias a una escalerilla metálica. Sobre la entrada dos escudos, uno de ellos ilegible y el otro perteneciente al Infante D. Enrique.

 

En su interior se aprecian los mechinales donde se insertaron vigas para crear una planta intermedia construida en madera. El cierre de la torre se realiza mediante boveda de media naranja.

Esta torre cilíndrica poseía tres funciones principales: Defensiva, comunicativa y de vigilancia, empleando el fuego o el humo como aviso de peligro a las fortalezas circundantes, principalmente al Castillo de Tíscar.

 

Desde lo alto dividamos la llanura de Pozo Alcón, Sierra Nevada y los valles del los ríos Extremera, Béjar y Majuela, hasta los pueblos de Baeza, Torreperogil, Úbeda, Santo Tomé, Villacarrillo e Iznatoraf.

 

 

 

 

Acceso:


Para acceder a la Atalaya del Infante Don Enrique partiendo desde la localidad de Quesada es necesario seguir la carretera A-6206 dirección Tíscar. Tras recorrer 9,8 Kilómetros alcanzamos el denominado Puerto de Tíscar, lugar donde estacionaremos nuestro vehículo para continuar caminando por la pista de tierra que sale hacia nuestra derecha. En pocos minutos habremos alcanzado los pies de la torre.